Anuncios

Tipos negativos y reales

Governments must commit to sound economic and financial policies. This is how we ensure reform in the euro area and our independence” – Mario Dragui

Y no lo hicieron. Los Gobiernos no cumplieron su parte del trato y por eso no sólo no alcanzamos nuestra independencia sino que, encima, nuestra posición es hoy mucho peor que en 2008 pues, a la deuda de entonces, hemos de sumarle la actual. Como el aliado que se ha sentido abandonado, Dragui ha decidido bajar los tipos de interés reales por debajo de cero esperando que, por fin, aquellos reaccionen. ¿Oyen el silencio? Don Mario también.

La pregunta es ¿hasta cuándo? Y la duda es si saldremos. La respuesta obvia es que sí pero no gracias a quienes hoy nos lideran y ni siquiera a los que pretenden hacerlo que deberán tomar medidas aún más sangrantes que las que les precedieron hace 4 años. Máxime cuando al albur de la lo que ellos llaman justicia social la subida de impuestos se hace más que imperativa y la servidumbre mayor.

Saldremos por que si algo ha demostrado el ser humano desde que habita este mundo es espíritu de supervivencia que le impulsa a sacar lo mejor de sí en circunstancias adversas. Y créanme estas lo son. El cambio de paradigma en todos los estamentos sociales ya no es una opción sino una obligación. Pero nuestra.

Como ya he comentado en otras ocasiones, intentar potenciar el crecimiento en base a la inyección de agentes externos (denominamos así a toda esa ingente masa monetaria puesta en circulación por los bancos centrales en sus respectivas economías) sólo puede traer una consecuencia: cuando las quitas la realidad no es la de antes sino peor. Podríamos asimilarlo al doping: bates récords pero cuando dejas de tomarlo la realidad te anula.

Algunos insisten que son China y el petróleo. El primero por lo gigantesco y su enorme ascendencia sobre el resto del mundo y el curdo por la dependencia que tenemos y su inestabilidad casi parece la nuestra.

Conviene contextualizar las cosas.  Así, y con respecto a China debemos recordar que en 2008 se inyectaron 580.000 millones de dólares (piensen detenidamente en la cifra) para estimular su economía con el objetivo de cambiar y estimular productivo. Tal y como nos recuerda Daniel Lacalle en dos artículos recientes las consecuencias no se han hecho esperar: ya ha tenido que acudir al rescate de sus bancos públicos inyectando fondos para evitar su rápida descapitalización (ver artículo) y, por otro lado, “China volverá a devaluar y bajar tipos, y que la principal razón se encuentra en que la enorme burbuja de deuda impagable que se esconde en su sistema financiero está denominada, fundamentalmente, en yuanes” (ver artículo).

Lo que sí es cierto es que el temblor de China en economías, como tan vulnerables como la nuestra, provoca derrumbes. Hemos querido salir de la crisis con parches y, como hemos leído muchas veces, el dinero “gratis” de los bancos centrales más el crecimiento del precio del crudo, entre otras, han servido para estimular nuestro crecimiento. Hasta ahora.

El punto de partida es erróneo. Recordemos cuál fue la principal medida utilizada por el anterior Gobierno para “detener la hemorragia” y conseguir que saliésemos de la crisis en la que aún estamos: subir impuestos. Medida que potencia negativamente las políticas monetarias intervencionistas de los bancos centrales pues el dinero deja de estar en manos del ciudadano ya que lastras y condicionas su renta disponible y, con la suma de todos, la del país por lo que crear empleo y realizar inversiones en innovación y desarrollo se convierte en una absoluta quimera.

Si esa subida la haces con el objetivo de rebajar la carga de deuda el resultado que consigues también es el contrario. Así lo reconocen Maria Grazia Attinasi, de la división de política fiscal del BCE, y el economista del Banco de Italia Luca Metelli, en un artículo de investigación publicado por el BCE (y en el que, por cierto, se han apresurado a matizar que las opiniones son suyas y no del BCE -está más que claro-): el aumento de impuestos no baja la relación entre la deuda de un país y de su producto interior bruto produciendo lo que llamamos una autodestructiva consolidación fiscal.

Me gustaría que el nuevo Gobierno (sé que no va a ser así) fuera atrevido e intentara políticas fiscales distintas. Poner más y mejor renta disponible en manos de los ciudadanos, los únicos que somos capaces de revertir esta situación tan… rara de saber que hacia donde nos dirigen es un sitio muy caro.

Deberían fijarse en países como Irlanda quien, obviamente también se ha visto beneficiado hasta ahora de los mismos agentes externos para salir de su crisis pero quienes, además, como bien saben, han encontrado en el aumento de la renta disponible de sus ciudadanos el perfecto aliado para acabar el año pasado con un crecimiento en su producto interior bruto (PIB) cercano al 7% y cuyas previsiones para 2016 y 2017 son crecimientos del 4’8% y del 4’4%. Ya lo quisiéramos para nosotros (ver artículo).

Tal y como podemos ver las políticas de los últimos 12 años (mínimo. No pensaremos que estamos así sólo por estos 4 años) nos han conducido al sexto lugar en el Índice de Economías más Miserables del mundo según Bloomberg sólo precedidos por Venezuela (quien lo iba a decir. Ya estamos allí), Argentina, Sur África y Ucrania.

Índice de las economías más miserables

El populismo sólo tiene que rematar el trabajo.

Sólo depende de nosotros. Decidamos qué queremos ser y si queremos seguir con políticas subsidiadas e intervenidas o preferimos que nuestros recursos generen el cambio.


Imagen de Georgios Kollidas via es.123.rf

Un nido de paradojas y contradicciones: soy un abogado atraído por el mundo financiero, un hombre de acción al que le gusta pensar y escribir, alguien dedicado al mundo del dinero pese a saber que lo que importan son las personas, un hombre de paz que no deja de dar guerra. Me apasionan mi familia, mis amigos, la vida, los debates y el vino. Y si todo esto coincide en un mismo lugar, éste se transforma en el paraíso.

Deja un comentario

Site Footer

Sliding Sidebar

Sobre mí

Sobre mí

Un nido de paradojas y contradicciones: soy un abogado atraído por el mundo financiero, un hombre de acción al que le gusta pensar y escribir, alguien dedicado al mundo del dinero pese a saber que lo que importan son las personas, un hombre de paz que no deja de dar guerra. Me apasionan mi familia, mis amigos, la vida, los debates y el vino. Y si todo esto coincide en un mismo lugar, éste se transforma en el paraíso.

En redes sociales

Para suscribirse al blog

design·branding·digitalmkt

Facebook Page

A %d blogueros les gusta esto: