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Helicópteros repartiendo dinero

No confiéis en el caballo, troyanos. Sea lo que sea, temo a los Dánaos (griegos), aun portando regalos.” – Virgilio

Reconozco que la idea de los helicópteros repartiendo dinero aludida por Bill Gross en su última carta a inversores podría ser hasta bucólica si no fuera por la realidad que se esconde tras ella. Cómo olvidar cómo corríamos en la playa tras los balones que se lanzaban desde las avionetas. Si ya habían empujones entonces imaginen si fuera dinero.

Milton Friedman fue quien dio luz a esta hipótica herramienta consistente en la impresión de grandes sumas de dinero por parte de los bancos centrales con el fin de distribuirlas directamente a los ciudadanos (sin intermediarios) y así estimular la economía. Obviamente, el “Helicopter drop” es una herramienta no convencional de política monetaria que dudo lleven a la práctica aunque estoy convencido que los ciudadanos, en líneas generales, haríamos mejor uso que bancos y gobiernos con el dinero que nos dieran. Como bien dice mi amigo Juan Carlos, “dale dinero a un ingeniero y verás como es capaz de lograr una mejora para el ser humano”.

No desde helicópteros pero sí que está claro que los Bancos Centrales están inyectando ingentes cantidades de dinero en los mercados alterando así el precio de los activos y los estándares de riesgos hasta ahora conocidos. Con ese dinero estos organismos están comprando bonos a sus propios gobiernos (a través de los Tesoros respectivos) financiando así sus políticas e intentando fortalecer sus economías. Y, no olvidemos, que el dinero es regalado pues el interés que cobran está al 0%.

El resultado lo conocemos bien: deudas récord y poco impulso económico. Como he señalado en otras ocasiones el principal escollo para la reactivación son las erráticas políticas fiscales pues son completamente contrarias al fin principal por el que los bancos centrales están interviniendo el mercado. ¿Cómo vas a dar dinero a nadie para invertir si luego se lo sacas con los impuestos?

Ante esto, con el fin de intervenir también en las políticas fiscales y que los Gobiernos centren su atención en infraestructuras, sanidad y educación, apunta Gross “printing money via QE is in effect a comingling of monetary and fiscal policy, of central bank and treasury” (esto es, imprimir dinero a través de los QE -programas de compras de activos – es en efecto una nueva herramienta de política monetaria y política fiscal).

Convergiendo todo, la idea ficticia de un helicóptero repartiendo dinero quedaría reducida a un cheque que emitiría el banco central y que entregaría directamente al ciudadano para que éste lo pusiera en circulación. Condiciones, una: que no sirva para pagar deudas (cosa que no entiendo pues antes se eliminen las deudas antes podemos destinar más dinero a ahorro, inversión o consumo).

Hacerlo mediante los mencionados QE serviría para que este “dinero gratis” no fuera pagada ni con impuestos ni con deuda privada.

Sea como fuere, y reconociendo que hay otro debate interesante en la carta de Gross acerca de la empleabilidad y la robótica, para el tema que nos ocupa, la inversión y el ahorro, el panorama, según Gross, va a continuar con más intervención por parte de los bancos centrales y sus compras de activos que provocarán más artificialidad en los precios, inflación y riesgos.

Recuerden que en entornos de tipo cero la rentabilidad a esperar no puede ser de más de un dígito. O en palabras de Gross: Be content with low single digit returns (estén contentos con un retorno bajo de un sólo dígito).

Imagen de la entrada: kornilov14

Un nido de paradojas y contradicciones: soy un abogado atraído por el mundo financiero, un hombre de acción al que le gusta pensar y escribir, alguien dedicado al mundo del dinero pese a saber que lo que importan son las personas, un hombre de paz que no deja de dar guerra. Me apasionan mi familia, mis amigos, la vida, los debates y el vino. Y si todo esto coincide en un mismo lugar, éste se transforma en el paraíso.

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