Anuncios

¿Qué quieres hacer con tu vida?

Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.” George Bernard Shaw

Y tú, ¿qué quieres hacer con tu vida? ¿Quieres liderarla o prefieres dejarla en manos de los cuatro jinetes del Apocalipsis? ¿Qué o quién determina quien eres? ¿Qué futuro deseas para los tuyos? ¿Qué estás dispuesto a hacer por alcanzarlo? Recuerdas cuando éramos pequeños y soñábamos con ser mayores, ¿has alcanzado aquellos sueños? ¿Se acercan?

Es cierto, hacerse mayor es un reto y un gran bucle en el que la inercia mueve al día y a nosotros. Pero cuando todo alrededor está agitado es una señal inequívoca de inflexión y nuestro momento para volver a tomar las riendas.

Nunca es tarde, créanme. Siempre hay que estar atentos a nuestros pasos y a cuanto nos sucede pues ahí puede estar la inflexión deseada. La gran diferencia está en quien se atreve a escucharse y a convertir su necesidad en su proyecto.

No nos equivoquemos, todos tenemos inquietudes y a veces sucede que tropezamos con ellas y les ponemos remedio y resulta que, de éstas, surge la solución a nuestras urgencias y a las de quienes nos rodean. Existen numerosos ejemplos de vida advenida. Auténticos casos de éxito. A continuación, nombraré 3 de ellos.

Cito estos y no los comunes tecnológicos por que hace poco he conocido lo que hay detrás de cada uno de los inventos y son historias muy cercanas con situaciones no tan alejadas de nuestro día a día.

Fuente: Canal Historia (vía Juan Carlos Perujo)

  • Wayne Fromm – El palo del selfie

Wayne Fromm es el inventor del palo del selfie (Quick Pod, nombre real que significa “pie instantáneo”).

Apasionado de la fotografía y de los viajes. En 2002 estaba en unas vacaciones en Florencia con su hija Sage haciéndose fotos el uno al otro y cuando querían hacerse una juntos o estiraban el brazo para voltear la cámara y ganar perspectiva corriendo el riesgo de que quien aprieta el botón quede desenfocado o pedirles a desconocidos que les hicieran la foto. Y, ya saben, los temores que nos entran: ¿y si queda mal la foto o se cae la cámara o, peor aún, la roban?

Así que, cuando volvieron a casa, Wayne Fromm comenzó a pensar cómo podía solventarlo. Basó su idea en los paraguas y en los trípodes y tenía claro que el resultado debía ser utilizable con todos los tipos de cámara.

Después de un año, puso en producción el primer prototipo, primero en aluminio y, finalmente, en plástico. El objetivo era hacerlo accesible para todos los bolsillos.

Se jugó 100.000$ entre patentes, registro de marcas, producción,…, e incluso pensó en otras modalidades de uso por si no tenía aceptación y poder dar salida a todos los que habían producido. Diseñaron ellos mismos el embalaje y fueron los primeros modelos de las promociones.

Su hija Sage cuando acabó la universidad decidió unirse a su padre pues, según afirma, pensó: “No quiero trabajar para otra empresa promocionando sus productos. Quiero trabajar para mi padre promocionando los nuestros“.

¿Problema? Si no estaba él presente, no se vendían.

¿Solución? Salió en una buena franja horaria en un programa de teletienda con unos espectadores potenciales de 93 millones.

Se dejó 20.000€ en regalar 1.000 unidades en una feria de tecnología en Las Vegas suponiendo que si les gustaba escribirían sobre él en sus blogs, revistas y periódicos. Así ocurrió: celebridades como Oprah Winfrey lo destacaron como uno de los mejores accesorios.

Así que después del éxito nacional decidió dar el salto internacional. Se fue a China en donde, como no, se lo copiaron. Le salvó que la calidad no era buena y que los “palos de selfie” o eran defectuosos o se rompían o se caían los móviles. En lugar de demandarlos, les pidió que lo fabricaran para él y que eliminaran las falsificaciones.

Aquél año cerraron el ejercicio facturando 2 millones de dólares (sólo en las Navidades).

El resto de la historia ya lo conocen e incluso algunos lo tienen en sus manos.


  • David Weck – BOSU

David Weck padeció una lesión de espalda. Intentó muchas cosas para aliviar el dolor y sólo uno de los ejercicios era el que le funcionaba: mantener el equilibrio en una bola de gimnasia (esa bola grande azul que vemos en los gimnasios). En uno de sus ejercicios, y debido a la poca estabilidad, se cayó y se volvió a hacer daño.

Aquella noche le sobrevino una idea. Así que canceló su agenda del día siguiente, se fue a casa de su padre y se puso a trabajar en la actual bola Bosu: cogió unas tijeras y separó la bola en dos mitades. A una de las mismas le añadió una base que sujetó con grapas y cinta aislante y, finalmente, hinchó la mitad de la bola. Le pidió a su padre que la probara y ambos convinieron en que era una gran idea y que debían llevarla al mercado. Se asociaron y su padre le dijo que si querían triunfar debían convencer a quienes manejan la industria primero para llegar mejor al consumidor final.

El padre se ocupó de conseguir las reuniones (su lema “quieren lo que tengo aunque aún no lo sepan“) y David de convencerlos. Decidieron que se acercarían en primer lugar al equipo norteamericano de esquí, llamaron al director de ciencia deportiva y le dijo que tenían algo que iba a revolucionar la industria del fitness. Previo a la reunión, su padre le dijo: “vale 99$ la unidad. Si no te los dan, no lo vendas“.

Cuando David llegó a la sede del equipo de esquí, en el lugar tenían otros tantos inventos deportivos. Cuando hizo la demo, les gustó y le pidieron que produjera inmediatamente 12 unidades (además de comprar las 2 unidades que había llevado a dicha reunión). Aprovechó para fabricar cientos y comenzaron a vender cantidades pequeñas a diferentes equipos (de distintas modalidades deportivas) para no centrarse en uno. A todos les gustó el Bosu (acrónimo de “utilizado por las 2 caras”) y su uso se hizo indispensable.

Ante el éxito se profesionalizaron tanto ellos como al Bosu al que dotaron de nueva base interior (cóncava así conseguían mejorar el equilibrio) y de nuevo material.

David Weck fue a más de 25 ferias, se reunió con profesionales de fitness,…, y consiguió llevarlo a todos los gimnasios vendiendo más de 3 millones de unidades.

Actualmente, disfrutan de una cifra de 8 números al año y tienen el reto de llevarlo a todas los hogares. Aseguran que sólo han alcanzado el 5% del potencial del negocio.


  • Joel Glickman – K’Nex

Esta es mi preferida.

Después de 45 años como director del negocio familiar del plástico, Joel Glickman se semi-retiró. En la boda de un amigo, aburrido, estaba en una mesa y le pidió a un camarero que le dejara unas pajitas de diferentes colores con las que poder jugar. Cuando las tuvo se dedicó a cortarlas por la mitad y a disponerlas unas junto a las otras. De repente, se dio cuenta que precisaba algo que le ayudara a unir los extremos y darle forma.

Le dijo a su mujer “creo que he tenido la visión de un juguete“. De uno con el que le gustaría jugar.

Al día siguiente, se fue a la fábrica familiar y empezó a diseñar las piezas. Tardó un par de días en modelar un conector que sirviera para unir las pajitas. El problema es que no podía fijarlo ni hacer más figuras que un cuadrado pues cuando intentaba unirlas en diagonal la pajita se quedaba corta. Pasaron semanas hasta que encontró la solución. Entonces, llegó a casa y le pidió a su mujer que lo probara. Ella, al intentar desmontarlo, lo rompió. ¿Su respuesta? “No pasa nada, imagina que esto le hubiera pasado a un niño“. Al detectar el error también evitó perder mucho dinero de haberlo puesto en producción.

Una vez solventado, decidió que la fábrica de la empresa dejara de producir lo que estaban haciendo (después de tantos años) y se centraran en producir el nuevo juguete. Imaginen los trabajadores de la empresa al ver su suerte relegada a una idea.

Para entrar en el nuevo negocio vamos a tardar al menos un año” advirtió a sus hermanos. Pero él estaba decidido y los suyos sabían que no podían pararle a pesar de creer algunos que se le había ido la cabeza. Transformaron toda la fábrica para poder hacer el juguete.

Hicieron tanques, grúas, coches, montañas rusas,… y se lo dieron a los hijos de los trabajadores que no pararon de jugar. Fue cuando todos se dieron cuenta de lo que tenían entre manos.

Se convenció a sí mismo que debía conseguir que una gran cadena de juguetes se lo comprara. Quiso llevarlo a Mattel y a otro gran fabricante pero no quisieron recibirle. Decidió que lo tiraría adelante él sólo y busco financiación. Abordaron a los minoristas. Empezó por  Toys’r’us por ser la más importante. Un amigo suyo conocía al Vicepresidente de la cadena y le llamó. Después de insistirle un poco, consiguió una reunión con el departamento de adquisición juguetes. Así que Joel Glickman llamó al de dicho departamento y éste le dijo que tenía que concederle, a su pesar, 15 minutos por que se lo había dicho su jefe.

Cuando llegó al despacho, el sr. Glickman lo que hizo fue colocar 1/2 docena de construcciones encima del escritorio y se quedó en silencio. Durante 2 minutos el otro estuvo mirando y tocando. Cuando acabó le dijo: “olvide lo que le he dicho por teléfono“.

K’nex en un año llegó a los 44 millones de dólares. Con el tiempo han vendido cerca de 2 mil millones en productos.


3 historias diferentes que demuestran que cualquiera que tenga una buena idea y voluntad para llevarla a cabo puede hacer de su necesidad un gran negocio.  En los tres casos convirtieron las dificultades en oportunidades para mejorar y contaron con el apoyo de los suyos.

¿Qué tiene que ver todo esto con un blog de finanzas? Todo. Hemos de volver a nuestro mejor recurso: nosotros y dejar de poner excusas en los políticos, la corrupción, los mercados,… Tenemos y tendremos aquello que nos proveamos. Somos nuestra mejor excusa y también nuestro mejor recurso.

Desarrolla la idea planificando lo que necesitas para darle impulso. Afortunadamente hoy hay muchos individuos y financiación no bancaria esperando escuchar e impulsar buenas ideas.

Dime, ¿qué quieres hacer con tu vida?

Pd: ¿Dónde se terminan las preguntas y comienzan las respuestas?

Imagen de la entrada: Michael Bednarek

Un nido de paradojas y contradicciones: soy un abogado atraído por el mundo financiero, un hombre de acción al que le gusta pensar y escribir, alguien dedicado al mundo del dinero pese a saber que lo que importan son las personas, un hombre de paz que no deja de dar guerra. Me apasionan mi familia, mis amigos, la vida, los debates y el vino. Y si todo esto coincide en un mismo lugar, éste se transforma en el paraíso.

1 comments On ¿Qué quieres hacer con tu vida?

Deja un comentario

Site Footer

Sliding Sidebar

Sobre mí

Sobre mí

Un nido de paradojas y contradicciones: soy un abogado atraído por el mundo financiero, un hombre de acción al que le gusta pensar y escribir, alguien dedicado al mundo del dinero pese a saber que lo que importan son las personas, un hombre de paz que no deja de dar guerra. Me apasionan mi familia, mis amigos, la vida, los debates y el vino. Y si todo esto coincide en un mismo lugar, éste se transforma en el paraíso.

En redes sociales

Para suscribirse al blog

design·branding·digitalmkt

Facebook Page

A %d blogueros les gusta esto: